Sin embargo, las grabaciones realizadas al ministro del Interior en su despacho en dos reuniones que mantuvo con el jefe de la Oficina antifraude catalana (Oac), Daniel de Alfonso, en las que hablaban sobre la investigación de casos de corrupción contra ERC y CDC, difundidas en exclusiva por Público, han sido el detonante que ha marcado los últimos pasos de la campaña del PP, con todos los partidos pidiendo el cese del ministro.
Por ello, en la última semana reforzaron este mensaje apelando continuamente a “concentrar” los apoyos pidiendo el “voto útil”, sobre todo en 28 provincias en las que creen que los 633.000 votos que tuvo C’s el 20D sólo sirvieron para que Podemos o el PSOE tuvieran más escaños.
Pero esta campaña de los conservadores se ‘rompió’ por la publicación, el pasado miércoles, de las grabaciones del ministro del Interior con el director de la Oac, ofrecidas en exclusiva por Público. El PP se vio obligado a dar explicaciones y contraatacó acusando a los rivales de “querer sacar tajada” con una “grabación ilegal”, al tiempo que avisaba de que si se legitiman “métodos mafiosos” España va a un “Estado sin libertades”.
En cuanto a los pactos postelectorales y frente a la posibilidad de un acuerdo entre Iglesias y Sánchez, que no descartan en Génova si el PSOE queda como segunda fuerza, Rajoy ha insistido en el “derecho a gobernar” de la lista más votada tratando de superar los “vetos” que se lo impidieron tras el 20D. Pero a la vez ha ofrecido la “gran coalición” al PSOE y a C’s.
Pedro Sánchez, marcado por el debate ‘a cuatro’ –en el que los sondeos le daban como perdedor– se vio obligado a defender el ‘espacio’ y las ‘señas de identidad’ de su partido, después de que Pablo Iglesias tratara de arrebatárselos arrogándose la herencia de la “socialdemocracia”.
Sin embargo, en la última semana de campaña, Pedro Sánchez endureció los ataques a Iglesias a quien acusó de ser una “pseudoizquierda” por anteponer el derecho de autodeterminación y de “manosear” las ideologías. En la recta final y en respuesta al ‘brexit’, el candidato socialista rechazó de plano el referéndum en Catalunya y repartió culpas de lo ocurrido en Reino Unido entre la “derecha irresponsable” y el “populismo”.
El objetivo de Sánchez es lograr más escaños que Iglesias para poder negociar con ventaja un acuerdo postelectoral. De hecho, el candidato socialista, sabedor de que sigue siendo la llave para poder llegar a un acuerdo de Gobierno, no ha querido desvelar con quién pactará a pesar de los reiterados intentos que ha hecho Iglesias. Lo que sí ha dejado claro es que no facilitará un gobierno del PP, ni que el candidato de Podemos sea presidente.
El partido de Iglesias diseñó un singular lema electoral, “La sonrisa de un país”, en un rompedor programa electoral en forma de catálogo del IKEA, en el que aparecen los candidatos en escenas de la vida cotidiana, como las que realiza la mayor parte de los ciudadanos en sus casas.
Iglesias ha ido compaginando el ninguneo al PSOE con el lanzamiento de mensajes que caían como pequeñas ‘bombas’ entre los socialistas, rompiendo su estrategia de campaña. La primera, la afirmación de que Podemos es una fuerza ‘socialdemócrata’ y después, sus consultas a Zapatero y los buenos consejos que le da.
Tras unas encuestas que le han ido otorgando tan sólo una ligera subida, el candidato de C’s endureció su mensaje contra el presidente en funciones, a quién ya en el debate ‘a cuatro’ atacó con los SMS a Luis Bárcenas y los casos de corrupción en el PP. Además, pasó parte de la campaña poniendo en duda la “autoridad moral” de Rajoy para repetir. No obstante, ha defendido que la lista más votada forme gobierno, pero ya avisa que pondrá”muchas condiciones”.